Tu cuerpo se adapta a lo que le pides. Si repites el mismo entrenamiento, el progreso se estanca. La sobrecarga progresiva significa aumentar el desafío con el tiempo—más repeticiones, más peso, más tensión o menos descanso. Esta presión constante obliga a tus músculos, tendones y sistema nervioso a volverse más fuertes. Sin ella, te estancas. Con ella, sigues avanzando.